Dime qué, mi recuerdo es un hecho permanente en tu conciencia, que jamás será igual, que esto es una verdad y lo demás mentiras. Dime esas palabras básicas para empezar algo verdaderamente importante, esencial. Dímelas. Y no hará falta absolutamente, nada más.

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jueves, 29 de diciembre de 2011

Ese error que antes era tu mejor sonrisa.

"Cometiendo errores es la única manera de llegar a algo en la vida por uno mismo, sólo debes
reconocerlos y memorizarlos."
 Y comételos. Aprende por ti mismo. No dejes que te digan lo que está bien y lo que está mal, eso es demasiado fácil. Caete y levántate. Repite este mismo proceso las veces que haga falta.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Tal y como te lo prometí.

Y desaparecí. Tal y cómo te prometí. Esta vez acabé yo con todo. Y no es que me enorgullezca decirlo, al  contrario. Pero aunque siento que lo que he hecho ha sido lo correcto, no sé por qué este dolor punzante se presencia aquí, justo aquí, en mi pecho. No sé porqué me conecto en modo desconectado para ver si te conectas, para demostrarme que algo te importo. Y lo haces, te conectas, entonces algo extraño recorre mi cuerpo y me dice que me conecte. No lo hago, no sé si hago bien. Y es ahí cuando me duelen todas las partes de mi cuerpo, dónde mis manos no me responden y unas lágrimas frías recorren mi rostro. Y me sigo preguntando yo, ¿por qué me paso todas las tardes esperándote? ¿por qué narices no vienes, cuando te lo estoy pidiendo a gritos? Ah ya sé. Yo te lo pedí.
Ahora lo que menos sentido tiene es mi vida. El por qué quiero olvidarte, irme con otro, alguien qué, me dé lo que tú ni siquiera pudiste hacerme rozar, alguien qué, la única mentira que salga de su boca es que le da igual todo lo nuestro, alguien a quién importarle.

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Y si se va la luz y dejo de funcionar?


Dudas. No paran de revolotear en mi cabeza. Provocan dolores, y llegan hasta lo más profundo de un alma perdido. En mi cuarto encerrada y sin poder dejar de pensar. Necesito desconectar. Quiero perderme por no sé  dónde y a la mañana siguiente aparecer entre tus brazos. El amor al parecer, ha matado el último pedacito de mi corazón que logró sobrevivir. Sumisamente seguí luchando y acabé en el puto infierno. Algo
jodidamente perfecto. Algo que te hace volar y después caer, sin ningún método para parar y no pegarte la ostia. Algo que te ciega con su luz y luego te adentra en la más oscura oscuridad. Algo que te hace perder la noción del tiempo pensando, y clavándote cada recuerdo como una espada en ti. Algo que sólo el más fuerte lo supera. Yo, creí que lo conseguiría, pues estaba a sólo un centímetro de lograrlo pero apareció. Apareció la razón de mi existencia, la luz de mi oscuridad, la luz que te guía en la niebla, apareció aquel que sólo supo hacer daño, hacer que los pasos que había dado para salir de allí, desaparecieran y yo volviera a comenzar de cero. Ahora estoy otra vez luchando por no acabar en cenizas, sin fuerzas y con una duda más grande que yo misma, algo qué me supera 40.000 veces.
Y tal vez mañana escoja la opción equivocada, o quizás sea la correcta. No lo sé. Hay una parte de mí que no cesa de decirme que acepte, la vida a veces no te sugiere segundas oportunidades, pero otra dice que no, sólo conseguiré hacerme más daño. ¿Y si se va la luz y dejo de funcionar? Esa opción, es la adecuada. Voy a dejar de funcionar. Si total, ya está todo mal. Ya no sobrevive nada en mi, algo inútil de resolver. Algo tan sencillo como, sonreír y llorar por dentro.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Te quiero.

Te quiero. Esas dos palabras que tanto significado aportan en cada una, un sentimiento enorme impregnado en ellas. Esas palabras qué, el día que me las dijiste cobraron un significado para mi, algo imposible de explicar, aquello que posiblemente todos lo hemos vivido alguna vez. En un principio eso formó parte de los dos, ese significado era el lazo más fuerte que nos unía, pero ahora ya no. ¿Por qué? Porque ahora esas palabras salidas de tu boca son pura falsedad, porque la tristeza se apodera de mi al saber que son mentiras, engaños qué, cada día me forma un nudo en la garganta hasta tal punto de dejarme sin respiración. Cada día yo no vivo, sólo existo. ¿Sentimientos? Los padezco todavía, pero el más grande es el que siento por ti y tu por mi ya no. Que ella es mejor que yo, es más guapa, un cuerpo de escándalo, y yo una cría, una que sólo vive de sueños, de amores no correspondidos sabe, quizás, más que nadie.
Te quiero. Esas palabras que sólo yo las puedo pronunciar con un sentimiento saliendo a la luz.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Adicción.

Y aquí se ha quedado tu olor, en estas sábanas blancas. Y me pediste que no dejara indicios, que nadie pudiera averiguar que tú estuviste allí. Me pides que no te diga que me utilizas, cuando en verdad, los dos sabemos que es así. ¿Y sabes quién es el más idiota de este juego? Yo. Por dejar que me hipnotizaras, cuando podría haber huido de ese lugar y dejarte con tu estúpido calentón. Por hacerte creer que puedes pasar por encima de mi, cuando ni siquiera me llegas a la suela de los zapatos. Por dejarte ver mi lado bueno y no el estúpido ego que se crear en mi. Por dejarme enamorar y que cada mínimo roce de labios se convierta en una adicción. Sí, la culpa es mía por no saber cuidarme de personas así.
Y después de estas palabras, tan sinceras, y tan altamente dolorosas quiero decirte qué, a pesar de todo, tú sigues siendo mi adicción.