Dime qué, mi recuerdo es un hecho permanente en tu conciencia, que jamás será igual, que esto es una verdad y lo demás mentiras. Dime esas palabras básicas para empezar algo verdaderamente importante, esencial. Dímelas. Y no hará falta absolutamente, nada más.

Seguidores

domingo, 25 de diciembre de 2011

Tal y como te lo prometí.

Y desaparecí. Tal y cómo te prometí. Esta vez acabé yo con todo. Y no es que me enorgullezca decirlo, al  contrario. Pero aunque siento que lo que he hecho ha sido lo correcto, no sé por qué este dolor punzante se presencia aquí, justo aquí, en mi pecho. No sé porqué me conecto en modo desconectado para ver si te conectas, para demostrarme que algo te importo. Y lo haces, te conectas, entonces algo extraño recorre mi cuerpo y me dice que me conecte. No lo hago, no sé si hago bien. Y es ahí cuando me duelen todas las partes de mi cuerpo, dónde mis manos no me responden y unas lágrimas frías recorren mi rostro. Y me sigo preguntando yo, ¿por qué me paso todas las tardes esperándote? ¿por qué narices no vienes, cuando te lo estoy pidiendo a gritos? Ah ya sé. Yo te lo pedí.
Ahora lo que menos sentido tiene es mi vida. El por qué quiero olvidarte, irme con otro, alguien qué, me dé lo que tú ni siquiera pudiste hacerme rozar, alguien qué, la única mentira que salga de su boca es que le da igual todo lo nuestro, alguien a quién importarle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario