Y aquí se ha quedado tu olor, en estas sábanas blancas. Y me pediste que no dejara indicios, que nadie pudiera averiguar que tú estuviste allí. Me pides que no te diga que me utilizas, cuando en verdad, los dos sabemos que es así. ¿Y sabes quién es el más idiota de este juego? Yo. Por dejar que me hipnotizaras, cuando podría haber huido de ese lugar y dejarte con tu estúpido calentón. Por hacerte creer que puedes pasar por encima de mi, cuando ni siquiera me llegas a la suela de los zapatos. Por dejarte ver mi lado bueno y no el estúpido ego que se crear en mi. Por dejarme enamorar y que cada mínimo roce de labios se convierta en una adicción. Sí, la culpa es mía por no saber cuidarme de personas así.
Y después de estas palabras, tan sinceras, y tan altamente dolorosas quiero decirte qué, a pesar de todo, tú sigues siendo mi adicción.
Acabo de ver tu nuevo blog. Esta muy bueno, igual que el otro, y me encantan tus entradas :)
ResponderEliminarUn beso!!
Muchiiisimaas gracias! Eres la mejor, en serio (:
ResponderEliminarMe animas mucho!
Un besazo:)